Cultura y Vinos

Vinos low cost para todos los días

Ocho etiquetas de calidad y a precios accesibles para que el vino recupere su lugar en la mesa cotidiana de los argentinos.

El vino quiere recuperar su lugar en la mesa de los argentinos.

Por Fernando Garello – Desde hace años la industria bodeguera se esfuerza por recuperar un espacio perdido en las mesas argentinas, ensayando distintas fórmulas y productos con mayor o menor éxito. El sector premium no es la excepción y hoy ofrece etiquetas de calidad asequibles para la mayoría de los consumidores, equiparables, además, en cuanto a costo, a los vinos de supermercado. Sólo hay que atreverse a probarlos y encontrar aquellos que se ajustan a los diferentes gustos y ocasiones.

Los vinos premium cuyos precios no superan los 200 pesos no tienen mucha difusión, probablemente porque a los sommeliers y comunicadores -por defecto de formación o simple prejuicio- parecen interesarles sólo las etiquetas de alta gama. Sin embargo, son los que más rotación tienen en las vinotecas y los que en muchos casos ayudan a pagar las cuentas y equilibrar las finanzas de emprendimientos prestigiosos.

Entre los vinos finos de mesa cuya calidad se adapta a los parámetros de la industria bodeguera argentina del siglo XXI, sobresalen propuestas variadas y capaces de satisfacer la mayoría de los gustos cotidianos:

Reto Malbec 2015. Uno de los entry level de Vicentin Family Wines que se elabora con vides de San Rafael y Gualtallary. Fresco, frutado y vibrante, con una nariz típica y una boca amable, tiene la virtud de adaptarse a la mayoría de los platos que los argentinos disfrutamos de manera cotidiana. Una de las mejores relaciones precio calidad (130 pesos).

Cayado Cabernet Sauvignon 2015. La línea básica del enólogo Eduardo Vidal ofrece una relación precio calidad excelente (125 pesos).Fruta roja y negra fresca acompañada con toque sutiles de madera y una boca amable parece ser la fórmula para seducir a un amplio espectro de consumidores.

Finca Martha Malbec 2016. Un buen exponente del terroir sanrafaelino que probablemente hoy ofrece una de las mejores relaciones precio calidad (85 pesos).

Maula Oak Pinot Noir 2014. Brinda la posibilidad de disfrutar de una cepa singular que marida muy bien con risottos y platos elaborados con carnes blancas. Fresco y frutado pero con una rica nariz –lograda mediante su paso por madera- donde sobresalen frutas rojas y especias, es una etiqueta de gran valor a un precio de 165 pesos.

Melipal Cabernet Franc 2014. Buena opción para quienes desean introducirse en esta variedad que está obteniendo importantes logros para la industria bodeguera nacional. Proveniente de Agrelo, un terroir donde la familia de los cabernet tintos, parece sentirse muy cómoda, ofrece tipicidad y estilo clásico a 180 pesos.

Buenalma Rosé 2015. Elaborado en San Rafael mediante la agricultura biodinámica, este rosado de malbec sorprende gratamente por su frescura y su justa acidez. En boca es pura fruta roja. Acompaña muy bien ensaladas, pizzas y carnes grilladas. Buena relación precio calidad (150 pesos).

Miras Joven Semillón 2015. Un vino patagónico que no debería dejar de probarse. Elaborado con vides de más de cincuenta años provenientes del Valle Azul, provincia de Río Negro, tiene cualidades notables como una nariz frutada y herbal y una boca agradable. Relación precio calidad muy buena (170 pesos).

Punto Final Chardonnay Reserva 2015. Los amantes de esta tradicional cepa tienen la oportunidad de beberla en forma cotidiana sin resignar calidad. Elaborado con uvas provenientes de Gualtallary, tiene toda la frescura de la fruta blanca como la manzana verde y el ananá, más un toque sutil en nariz de flores blancas, de manteca –producto de la fermentación maloláctica parcial- de pan tostado y vainilla. Relación precio calidad excelente (145 pesos).

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