Estilo de vida

Vidal reivindica la libertad del winemaker

El creador de Nube Negra, elegido como vino exclusivo en el VIP de los conciertos de los Rolling Stones, asegura que nunca tendrá un viñedo propio y reafirma su condición de winemaker y la posibilidad de elegir libremente cepas, terroirs y parcelas.

Vidal participó de una cata en Catalunya Vins.

Vidal participó de una cata en Catalunya Vins.

Por Fernando Garello – El enólogo volvió a Rosario con varias novedades bajo el brazo, un Cayado Cabernet Sauvignon que provocó una grata impresión entre los catadores; un nuevo corte de El Espía Capítulo Primero y una nueva añada, recién embotellada, de El Espía Gran Final y de su vino ícono, el Nube Negra Malbec. Como es usual, la cata desarrollada en esta ocasión en Catalunya Vins, fue un éxito, en gran parte debido a la predisposición de Eduardo Vidal, quien expuso y compartió impresiones y opiniones con los consumidores por más de tres horas. De muy buen humor, el winemaker relató la forma en que Nube Negra se transformó en el vino tinto exclusivo del sector VIP de la serie de conciertos que los Rolling Stones ofrecieron hace unas semanas en nuestro país y adelantó que tendrá el mismo honor durante los conciertos que el ex Beatle Paul McCartney tiene previsto realizar a mediados de año. También anticipó que la línea Cayado que ganó tantos adeptos en apenas unos meses se ampliará con un vino blanco y un espumante que están en plena etapa de elaboración y saldrán al mercado próximamente.

En cuanto a los vinos muy bien servidos por el sommelier Víctor Diamante causó una grata impresión el Cayado Cabernet Sauvignon que tiene virtudes y características difíciles de encontrar en su segmento. No hay dudas que será una opción sumamente atractiva para quienes buscan un vino versátil que se adapte fácilmente a los encuentros con amigos. El Espía Capítulo Primero, del cual se sirvieron dos cortes diferentes, volvió a demostrar que es uno de los mejores vinos en cuanto a la relación precio calidad. El corte IV que el enólogo trajo de Mendoza en botellas sin etiquetar, generó excelentes comentarios, gracias a la interacción de dos varietales tan expresivos como el Malbec (80%) y el Cabernet Sauvignon (20%).

El resto de la cata fue una verdadera sinfonía, o para ser apropiados, un tremendo concierto de rock. El Espía Gran Final, en dos versiones, una que casi no se consigue y generó admiración y otra que está por salir al mercado, cosechó elogios unánimes y muy probablemente nuevos seguidores.

El final, con dos versiones soberbias de Nube Negra, ratificó en forma unánime entre los presentes el porqué del amor que sienten por los grandes vinos y el merecido éxito de Eduardo Vidal, basado en una combinación adecuada de pasión, capacidad, entrega y humildad.

La libertad de un winemaker

Durante su paso por Rosario, Vidal dejó algunas frases coleccionables, como aquella en que aseguró que “En mi vida tendré un viñedo” y que refleja el convencimiento que tiene acerca de su rol de winemaker y la libertad que tiene para elegir cepas, parcelas y terroirs para llevar a cabo sus creaciones.

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