Cultura y Vinos

Uco, el valle adolescente

El Valle de Uco es un mosaico de concreciones y de posibilidades que a poco más de quince años de su explosión, continúa buscando su identidad sobre la base de condiciones de suelo y clima únicas para la elaboración de vinos de alta gama.

Atardecer en Gualtallary, uno de los terruños estrella del Valle de Uco.

Por Fernando Garello – Visito el Valle de Uco regularmente desde hace casi quince años y en cada viaje me encuentro con sorpresas y novedades. Resulta difícil sustraerse a la ola de inversiones que transformó para siempre la fisonomía del lugar con emprendimientos enológicos, gastronómicos y turísticos y concentrarse en el tipo de vinos que se están haciendo. Personalmente me quedo varios días en el mismo lugar, una posada que se llama Tupungato Divino y se encuentra sobre la ruta provincial 89, en el corazón de Gualtallary, donde suelen hacer una pausa para tomar un café o almorzar bodegueros, enólogos y agrónomos de la zona y me enfoco e inspiro en el majestuoso volcán Tupungato que parece permanecer ajeno a los afanes, sueños, ambiciones y vanidades de quienes hoy trabajan en el valle.

Desde el punto de vista enológico, el valle no es más que un adolescente, en especial la parte norte, donde los emprendimientos más antiguos no sobrepasan los veinte años de antigüedad. Es cierto que hay viñedos más añejos, sobre todo en la zona de Tunuyán, Vista Flores, La Consulta y San Carlos, pero su utilización para la elaboración de vinos Premium, salvo excepciones, no data de mucho tiempo atrás. Sin embargo, la irrupción del Valle de Uco en la vitivinicultura nacional fue tal que la mayoría de las bodegas tradicionales de Luján de Cuyo y Maipú se aggiornaron incluyendo uvas provenientes de fincas de la zona.

Otro efecto no planeado de su emergencia fue el desplazamiento transitorio de otras zonas históricas de la industria vitivinícola mendocina como el denominado “oasis sur” que quedó en estado latente, a la espera de una nueva ola de inversiones que podrían llegar de la mano de precios más bajos de la tierra y la disponibilidad de agua en cantidad suficiente. Hoy la diferencia del valor de una hectárea entre la zona de San Rafael y del Valle de Uco es astronómica y en algunos casos se multiplica por diez, razón por la cual es cuestión de tiempo para que figuras importantes de la industria de los vinos premium comiencen a asentarse en el lugar.

En busca de una identidad

La pregunta que surge de manera inevitable apunta a si los vinos de este valle aún adolescente tienen hoy una identidad propia. Más allá de las opiniones que se puedan expresar, lo cierto es que su potencial es de tal magnitud que permite que convivan tendencias y estilos enológicos diversos y hasta opuestos, aportando un sello que lo distingue a nivel mundial. Es algo parecido a lo que pasa con el malbec argentino, categoría ciertamente abstracta que en realidad abarca muchos estilos diferentes  de elaboración del varietal insignia de la vitivinicultura nacional.

Si como dice Alejandro Vigil, además de un suelo y un clima particular se necesitan tres generaciones de agricultores para empezar a hablar de terroir, nuestro Valle de Uco, con sus logros impresionantes y sus emprendimientos que deslumbran, recién está empezando a dar sus primeros pasos en materia enológica.

El regreso de la madera

Mientras en el sur del valle se apuesta con muy buenos resultados al concreto y a los foudres sin tostar, como en Zuccardi Valle de Uco, para expresar de la manera más fiel posible las cualidades distintivas del terroir, en Gualtallary se nota un “retorno a la madera” en pequeños emprendimientos que se esfuerzan por ofrecer vinos de alta calidad pero con identidad propia. Son los casos de Entrelíneas que elabora el enólogo italiano Giuseppe Franceschini con uvas de la finca La Escarcha, situada en La Arboleda, Tupungato, a aproximadamente 1.000 msnm. El Entrelíneas Malbec Reserva 2012 tiene un paso de veinte meses por barricas de roble francés, característica que sin embargo no lo priva de expresar las cualidades del terroir. La mano de Franceschini se nota especialmente en el Entrelíneas Viognier que en las últimas añadas ha perdido madera y ganado frescura, convirtiéndose en uno de los actuales vinos blancos estrella del valle.

Una orientación similar sigue Kondor Vineyards, el proyecto de Federico López, miembro de la tradicional familia bodeguera, que se desarrolla en Gualtallary y que hasta el momento ha dado dos etiquetas, un malbec reserva y un malbec selección de barricas. Si bien el emprendimiento surgió hace aproximadamente diez años con la adquisición de 22 hectáreas vírgenes y la contratación del agrónomo Marcelo Canatella, quien seleccionó los clones que se implantaron y hoy conduce los viñedos, vende desde hace años uvas y vinos a granel a bodegas de primera línea.

Según explicó el propio López, es muy probable que en el futuro Kondor Vineyards ofrezca solamente una etiqueta ultra premium, destinada tanto al mercado externo como interno, similar a lo que hoy es el Kondor Malbec Selección de Barricas 2013.

Sin embargo la tendencia de los vinos frescos y fáciles de beber sigue siendo muy fuerte en todo el Valle de Uco. Desde el Concreto de Zuccardi, una suerte de “malbec vegano” pasando por los single vineyards de excelencia que por ejemplo elabora Altos Las Hormigas con presencia de madera en boca pero apenas perceptible en nariz, hasta los reserva mencionados u otros tantos también de notable calidad que resultaría engorroso enumerar, la tendencia de los vinos “drinkeables” parece no tener retorno y por cierto le sienta muy bien al Valle de Uco.

Personalmente considero que los vinos blancos siguen siendo la gran materia pendiente del Valle de Uco, un lugar que ofrece condiciones excepcionales para el cultivo y la vinificación de variedades como el chardonnay, el sauvignon blanc y el pinot gris, entre otras.

Más allá de las modas, de los vaivenes de las políticas económicas, tan volátiles en nuestro país como el propio clima y de los proyectos enológicos y turísticos fulgurantes, el Valle de Uco continúa avanzando en la búsqueda de su identidad con una paleta diversa de vinos que va evolucionando y adaptándose a gustos cambiantes. Tiene todas las condiciones para lograrlo: frescura, mineralidad, fruta y hierbas, un mix que no resulta fácil de encontrar en un mismo lugar.

Reunión en Tunuyán

Más allá de los emprendimientos millonarios, de las bodegas ultra modernas y hasta futuristas, a la industria vitivinícola y turística del valle, en especial a los pequeños y medianos emprendimientos, no les resulta fácil sostenerse y prosperar. Los que sobreviven lo hacen  mediante grandes sacrificios y esfuerzos destinados a superar las carencias que tiene la zona en materia de comunicaciones, infraestructura y disponibilidad de personal capacitado. Por ese motivo, hace un par de meses la Cámara de Comercio de Tunuyán convocó a todos los actores del negocio, tanto grandes como medianos y pequeños, a participar de una reunión que podría ser el punto de partida para instalar el Valle de Uco entre los principales destinos turísticos del país y del extranjero.

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