Cultura y Vinos

Tordos, vinos salteños sin fronteras

Desde hace años la vitivinicultura del norte argentino se viene aggiornando en cuanto a las tendencias dominantes y Tordos, el emprendimiento que tiene como responsable enológico a Paco Puga, es un buen ejemplo de ello.

Maximiliano Lichstein en la finca de Tolombón.

Por Fernando Garello – Tordos es un emprendimiento sorprendente que aporta aire fresco a la industria bodeguera salteña. Comandado por el enólogo Francisco Paco Puga, el empresario Máximo Lichstein y el productor vitícola Diego Goico, se propuso desde su comienzo mismo renovar el estilo de los vinos del NOA aunque conservando su ADN. Un ejemplo basta para entender cuál es el concepto que tienen en la bodega: el portfolio no incluye una variedad emblemática de la región como el Torrontés. En cambio ofrece dos espumantes que salen de lo común y se elaboran con innovadores cortes de Tocay-Malbec y Chardonnay-Chenin.

La idea es presentar vinos con sello salteño pero que también se destaquen por su frescura, complejidad y elegancia. “Estoy aprendiendo a domar los taninos de Cafayate. Estoy empezando a cosechar un poco más anticipado para preservar la frescura, obteniendo aromas más complejos y no tan maduros”, afirmó el enólogo.

Puga es reconocido por su trabajo en Amalaya y más recientemente por su pase a El Porvenir de los Andes. Sin embargo, ahora quiere dejar su impronta más personal con vinos de edición limitada donde la exploración y la creatividad juegan un rol protagónico. La línea Tordos se conforma con un Malbec, un Cabernet Sauvignon y un blend que reúne cuatro varietales y recuerda al Amalaya de hace aproximadamente una década, además de los dos espumosos.

“Tordos me permite explorar un poco más allá de lo que ya hice, puedo inventar libremente lo que se me ocurra”, dijo Puga y agregó que “estos primeros vinos, de hecho, son la punta del ovillo de todas las ideas que tenemos por desarrollar, enfocadas en nuevos terroir, nuevas variedades y nuevos estilos de vinos”.

Innovación y desafíos

“Apostamos a Tolombón y creemos que es un lugar diferente dentro del valle porque da vinos un poco más suaves  que en otras zonas”, explicó Máximo Lichstein, la pata comercial de la bodega que viajó a Rosario para participar de la fiesta del Malbec World Day que organizó Lo de Granado en el Fisherton Plaza. La historia del nombre del emprendimiento se hizo rápidamente conocida: cuando comenzaron a elaborar vinos no tenían más que los viñedos de Diego Goico y se vieron obligados a usar estructuras de bodegas colegas, como los tordos que utilizan los nidos de otras aves para tener sus crías. Sin embargo, Lichstein explicó que “también encierra la idea de trabajar no solamente con fruta del lugar sino de cualquier otro lugar que resulte interesante”.

Las ganas de innovar hicieron que los tres socios se pusieran de acuerdo en elaborar el primer vino blanco de la bodega que paradójicamente no será un Torrontés sino un blend de cuatro variedades que tendrán una fermentación parcial en barricas de 500 litros de roble francés de primer uso.

El grupo está acostumbrado a los desafíos. Para elaborar los dos espumantes deben sortear la dificultad de no contar con una champañera en Salta y se ven obligados a elaborar el vino base en la bodega para después trasladarse más de mil kilómetros para realizar la toma de espuma en Mendoza.

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