Estilo de vida

Terroirs saludables, consumidores inquietos

La primera edición de Wine Evolution no pasó desapercibida y dejó varias notas salientes como el poder de convocatoria del mercado rosarino del vino que reunió a aproximadamente una decena de los más prestigiosos enólogos y winemakers del país.

Los protagonistas cerraron la feria con un brindis (Foto: EME Ariana Fotografía)

Los protagonistas cerraron la feria con un brindis (Foto: EME Ariana Fotografía)

Por Fernando Garello – La industria argentina del vino mira a Rosario con particular interés, entre otras cosas, porque la ciudad es la segunda plaza en orden de importancia del mercado nacional, aunque también por la curiosidad de sus consumidores, algo que quedó plasmado en la primera exposición de vinos de terroirs organizada por Lo de Granado con el apoyo de la recientemente creada Asociación Rosarina de Sommeliers que se desarrolló el fin de semana en el Hotel Majestic. La Wine Evolution Expo 2016, tal como fue denominada, demostró el atractivo que tiene el consumidor rosarino para quienes se dedican a la elaboración de vinos de alta gama con identidad, respetando el terruño, un concepto que comprende el suelo, el clima y las variedades implantadas pero también al trabajo humano y el entorno sociocultural, al punto que once prestigiosos enólogos y winemakers acostumbrados a participar en las muestras que se organizan en Buenos Aires decidieron desviarse a Rosario para participar del evento.

A modo de balance de esta primera edición no pueden dejar de mencionarse los siguientes puntos:

-La mayoría de los enólogos y winemakers que pasaron por la exposición coincidieron en destacar la curiosidad que caracteriza a los consumidores rosarinos de vinos de alta gama comprometidos con el terroir, quienes están abiertos a experimentar propuestas innovadoras y no se conforman con lo que conocen o los productos de perfil más industrial.

-El concepto de terroir, en el sentido más amplio, llegó a la vitivinicultura argentina para quedarse y una buena parte de las bodegas apuestan a la elaboración de vinos con identidad que respetan las características particulares del suelo, el clima y el entorno sociocultural.

-Las bodegas, sean medianas o pequeñas, se esfuerzan por ganar consumidores jóvenes, elaborando vinos fáciles de beber pero con identidad y personalidad.

-La experimentación en el cultivo y vinificación de cepas alternativas al Malbec no se detiene y hoy los consumidores tienen la posibilidad de explorar nuevas opciones. El Semillón y el Trousseau de Miras; el ya clásico Blanc de Malbec de Vicentin Family Wines; el Sauvignon Blanc de Eduardo Vidal Wines y el Petit Verdot de Domingo Molina son algunos buenos ejemplos.

-Los denominados vinos de garaje, elaborados en pequeñas cantidades a través de métodos básicos, una tendencia que se viene consolidando a nivel mundial, también generan interés en los consumidores argentinos y rosarinos, como demuestra el caso de Lupa Wines, comandado por Juan Pablo Lupiañez, ex Argento, quien utiliza las uvas que produce en el Paraje Altamira para la elaboración de un malbec que no para de ganar elogios.

-El debut de la Sociedad Rosarina de Sommeliers, entidad que busca posicionar a los profesionales del servicio de bebidas en locales comerciales como bares y restoranes y eventos relacionados con el mundo del vino, es otro de los puntos positivos que deja la Wine Evolution.

-El incremento de costos e insumos hace que las bodegas pequeñas y medianas tomen la decisión de subir en forma escalonada sus precios al consumidor, mejorando su competitividad frente a las grandes bodegas.

-La liberación de las trabas a exportaciones mejora las posibilidades comerciales de todo el sector, estimulando la búsqueda de nuevos mercados y la recuperación de aquellos que se perdieron a lo largo de los últimos años.

Terroirs y tecnología

La principal virtud de Wine Evolution es haber demostrado que Rosario está abierta a propuestas innovadoras que van más allá de las clásicas ferias de vinos a las que estamos acostumbrados. En ese sentido, es probable que haya sido la primera de una larga y variada serie de exposiciones temáticas dedicadas al amplísimo mundo del vino argentino. Su singularidad estuvo basada en la unión de la cultura del terroir con las nuevas tecnologías, ya que durante el transcurso de la misma, por ejemplo, se presentó por primera vez en nuestra ciudad un puesto de realidad virtual que la bodega Estancia Mendoza habitualmente exhibe en Mar del Plata y la primera aplicación rosarina sobre vinos para smartphones que desarrolló Lo de Granado y que permite, entre otras cosas, que los consumidores almacenen y compartan las calificaciones que les otorgan a los vinos que prueban en catas, restoranes o reuniones hogareñas y de amigos.

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