Cultura y Vinos

Stephan Beauhaire, el monsieur de las maltas

Presentó las etiquetas de Douglas Laing y de destilerías de países no tradicionales como Taiwán, Francia y Australia y se refirió a las tendencias actuales del mercado del whisky, así como también al paladar de los argentinos.

 

Por Fernando Garello – Stephan Beauhaire no es un jugador más en el negocio del whisky, aunque su fuerte es la calidad y no la cantidad. Radicado desde hace casi veinte años en nuestro país, donde tiene su familia, este parisino aporta una mirada crítica sobre la comercialización de un producto que mueve grandes intereses en todo el mundo. Su trayectoria se remonta al momento que introdujo en el mercado nacional las etiquetas de Douglas Laing, un productor escocés independiente que trata de ofrecer blends de maltas representativos de las regiones de origen.

Todo comenzó cuando comprobó la ausencia de novedades de calidad en las vinotecas de Buenos Aires en materia de whiskies. “Averigüé lo que se hace en el mercado europeo, en especial el francés, y así surgió la idea de introducir nuevas etiquetas que ya tienen el respaldo de un mercado maduro donde los consumidores saben y aprecian el buen whisky”, afirma en la previa de la cata que ofreció la semana pasada en el Majestic Hotel y explica que “hay tres categorías de whiskies: el de países que son productores tradicionales como Escocia, Irlanda, Estados Unidos y Canadá; el japonés que cuenta con una historia de casi cien años y el de países con poca tradición pero que desde hace alrededor de veinte años producen nuevas marcas totalmente inéditas, de excelente calidad y con gustos muy distintos”.

Según Beauhaire, los “whiskies del mundo” como se denomina a los elaborados en naciones que no cuentan con una tradición como la de Escocia e Irlanda, no solamente han obtenido la aprobación de la crítica especializada, sino que también han sido aceptados por los consumidores franceses. “Es un fenómeno que aporta innovación y permite conocer gustos diferentes, además de invitar a viajar”, afirma.

La introducción de maltas del mundo no fue una tarea sencilla en un país como el nuestro, donde las trabas burocráticas son una constante histórica. Sin embargo, tras varios meses de papeleo, logró importar la primera tanda integrada por el Kavalan de Taiwán, el Eddu de Francia y el Helleryers Road  de Australia. Así su porfolio no solamente se enriqueció y sino que también se hizo muy representativo de la actualidad del whisky en todo el mundo.

El fenómeno Douglas Laing

La línea Remarkable Regional Malts de Douglas Laing está integrada por cinco etiquetas que representan a las principales zonas productoras de maltas de Escocia: The Epicurean (Lowlands); Timorous Beastie (Highlands); Scallywag (Speyside); Rockoyster (Islands) y Big Peat (Islay). Se trata de una propuesta innovadora desde lo estético y desde la calidad de los productos que no reciben ningún filtrado para bajar su graduación alcohólica y suavizar su entrada en boca, así como tampoco ningún tratamiento para alterar su color. “Douglas Laing es un creador de whiskies que ve en el blend la expresión superlativa de las maltas. La línea Remarkable Regional Malts contribuyó a que la prestigiosa revista Whisky Magazine le otorgara el año pasado el premio a la marca más innovadora”.

A la hora de expresar sus gustos personales, Beauhaire reconoce que en un principio quedó fascinado con los whiskies más ahumados como el Big Peat y el Rockoyster, aunque luego fue descubriendo el resto de las etiquetas. Sin embargo confiesa que “ahora lo que más bebo son el Scallywag y The Epicurean, aunque todo depende de la ocasión. No es lo mismo beber un fin de semana al mediodía como aperitivo que por la noche”.

Beauhaire reconoce que de acuerdo a su experiencia, el paladar argentino, tanto de hombres como de mujeres, se caracteriza por ser abierto y más bien ecléctico. “Después de más de treinta degustaciones –afirma con solemnidad gala- no puedo decir que una etiqueta haya seducido sedujo más que las otras”.

Whiskies sin edad

Desde hace unos años las principales destilerías de Escocia se suman a la tendencia que Beauhaire llama de los “whiskies sin edad” y que según su parecer trata de dar respuesta al fuerte crecimiento del consumo por la apertura de nuevos mercados como el asiático. “Ahora aparecen whiskies sin edad, una característica que muy importante para el consumidor que considera que cuanto más viejo es mejor. Obviamente esto no es siempre así, aunque ese pensamiento funciona como una suerte de regla general, por eso se suele pagar más por un whisky de 15 años que por uno de 10”, afirma.

También aclara que no está en desacuerdo con dicha tendencia, porque incluso en el caso de Douglas Laing, “sus whiskies no tienen edad, a pesar que cumplen con la ley escocesa que establece un mínimo de tres años de añejamiento. En sus etiquetas se utilizan barricas de 10 y 12 años y otras de 5, por lo cual se podría especificar la edad menor. Sin embargo no está indicado porque Douglas Laing no vende una edad sino una calidad”. Además, en el caso de la línea Remarkable Regional Malts, “se busca presentar al consumidor una expresión gustativa de cada una de las regiones más importantes de producción de whiskies de Escocia”.

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