Estilo de vida

Secretos del Pinot más reconocido de La Consulta

El enólogo y propietario de bodega Altocedro cumplió su sueño de elaborar un Pinot Noir en un terruño esquivo como La Consulta, gracias a un hecho fortuito que relató en la degustación organizada por Barcelona Club de Cata.

 

Por Fernando Garello – La intuición es la capacidad de percibir una idea en forma instantánea, sin necesidad del auxilio del razonamiento. Está presente en la mayoría de las actividades humanas, entre ellas, la elaboración del vino.  Karim Mussi Saffie, enólogo y propietario de bodega Altocedro, lo sabe muy bien, ya que recientemente vivió una experiencia que le hizo ver el valor que puede tener una corazonada, cuando un encuentro casual con un productor de vid le permitió cumplir el sueño de elaborar un Pinot Noir en La Consulta que recibió nada menos que 94 puntos del periodista y Master of Wine británico Tim Atkins.

El propio Karim relató  de manera informal la historia que surgió tras un encuentro fortuito en un semáforo, durante la degustación que anoche condujo en Barcelona Club de Cata.  “Ese año habíamos decidido no elaborar Pinot Noir porque no estábamos contentos con los resultados que habíamos obtenido pero vi un camión de un amigo cargado con uvas en un semáforo que me llamó la atención porque era 10 de marzo, una fecha temprana para la cosecha. Decidí llamarlo para advertirle que podrían haberle robado la producción y me dijo que no me preocupara porque habían estado cosechando Pinot Noir”, contó el enólogo.

El tema no terminó allí y Karim le preguntó a su amigo si no era tarde para cosechar las uvas Pinot Noir que se utilizan en la elaboración de los vinos bases con que se hacen espumantes y éste le contó que las estaba enviando a una cooperativa porque una champañera no había cumplido su compromiso.  “Es como darles chocolate suizo a los chanchos”, sostuvo con humor y explicó que las cooperativas hacen vinos de calidad, aunque no varietales sino génericos. Inmediatamente se decidió a comprarle a su amigo la producción y “a las 8 de la noche estábamos encubando tanques de Pinot Noir”.

La vinificación se hizo de acuerdo a un modo “más tradicional y menos Nuevo Mundo” y el resultado fue un varietal bueno, aunque no excepcional que en parte fue a parar al sótano de la bodega para su crianza en barricas. “A los dos meses el pobre Pinot Noir estaba abandonado y un día lo probamos y nos dimos cuenta que estaba buenísimo. No es común que un vino cambie en tan poco tiempo, así que a los cuatro meses teníamos el cien por ciento en barricas”, recordó.

Desde entonces, “tanto la selección de ese mismo viñedo hasta la crianza hemos venido repitiendo el mismo protocolo de elaboración y este Pinot Noir, que ya es la tercera versión, forma parte estable de nuestra colección Año Cero y además es uno de los vinos que últimamente nos ha traído mayores alegrías y reconocimiento”.

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