Cine

Si se consume, alguien lo tiene que hacer

Audaz se eleva,  se proyectó el último día  del Bafici Rosario 2016 en el cine El Cario. Contó con la presencia de los directores, Mariano Torres Negri y el productor periodístico, futuro psicólogo Lisandro Leiva.

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El filme de Torres Negri y Leiva se exhibió en El Cairo.

Por Mariana García – En general todos hacen pornografía. Entre cuatro paredes, con las cortinas cerradas, con la luz apagada o con cámaras y luces. En lo que refiere al tema no hay una historia oficial registrada. Al no haber datos precisos, se estima que alrededor de 1907 nace el  género pornográfico en Argentina. Vaya a saber por qué,  pero ser pioneros en esto no es de presumir tanto como  la birome, el dulce de leche o el colectivo.

Porno es un prefijo que se  utiliza con una connotación fuertemente negativa y despectiva, más ligado a una cosa prostituyente, sucia. La adopción del cristianismo como la religión oficial del  imperio romano tuvo que ver con la concepción que se tiene hoy sobre el tema. Para los cristianos el sexo es algo que no puede ser parte de representaciones   visibles.

Contando un poco el proceso de la película Torres dijo que “en general la temática no tiene mucho apoyo” y  agregó: “No nos desalentamos. Tampoco nos centramos mucho en eso y lo hicimos con mucho gusto (…) Nos pareció importante divulgar una sexualidad desconocida. No es un ambiente que conozcamos más de lo que ustedes conocen”. El apoyo vino por parte de la proto industria pudiendo escapar a la estética que impone el INCA. “De haber tenido el apoyo del INCA hubiésemos tenido que modificar formas de grabado y en ese aspecto decidimos desistir”, resaltó Leiva.

En un formato muy dinámico la película tiene un aspecto poco cinematográfico, ya que  una lógica vertiginosa la recorre. “Hay un documental que a nosotros nos gusta mucho, se llama Not Quite Hollywood. Tiene un estilo parecido a Audaz se eleva”, confesó Leiva. “Nos gusta la idea de collage”, resaltaron los realizadores del film.

“Ahora estamos grabando otro documental que no tiene nada que ver con este  y es otro modo de filmar”. Los directores, a modo de verdad revelada dijeron que en general el ojo argentino no está acostumbrado a ver la estética que aparece en la cinta.

Respondiendo a si el trabajo sufrió alguna censura exterior o propia, Leiva y Torres coincidieron que “hubo un recorte en el montaje, no nos interesaba hacer una película triple xxx (…) Hay mucha data para ver en los sitios porno. Queríamos hacer un documental sobre el género  pornográfico y no necesariamente mostrar pornografía”.

No es de décadas es de siglos. El cuerpo, el erotismo y el sexo. Temas que siempre están presentes se condensan en 107 minutos a puro punk. El porno es un vehículo pero como todo vehículo va a donde lo quieran llevar.

 

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