Música

Piantino domestica a Zappa

El octeto liderado por el saxofonista Leonardo Piantino se presentó el sábado en un colmado Gran Salón de Plataforma Lavardén e interpretó composiciones de Frank Zappa reversionadas e incluso enriquecidas en lo musical.

 

Por Fernando Garello – Frank Zappa es uno de los compositores más complejos y Leonardo Piantino no solamente logró dominarlo, sino también enriquecerlo desde el punto de vista musical. Junto a Ratas Calientes, el octeto que lidera y que está conformado por la elite de la escena jazzística de la ciudad, recrea parte de la vasta y eclética producción del artista norteamericano en conciertos como los que ofreció el último sábado, ante un colmado Gran Salón de Plataforma Lavardén.
A los fanáticos de Zappa probablemente no les caerá en gracia que se diga que sus composiciones más valoradas y delirantes como Inca Roads; King Kong; Montana y Watermelon in Easter Hay; suenan aún mejor interpretadas por la fabulosa sección de vientos del octeto rosarino, integrada por músicos que además de contar con una notable formación, son verdaderos virtuosos como Julio Kobryn (saxo tenor, clarinetes bajo y soprano); Bruno Lazzarini (trompeta y flugelhorn); Yamil Mohadile (trombón) y el propio Leonardo Piantino (saxos alto y soprano y arreglos). Sin embargo esto es así, porque tras varios años de estudio y trabajo las Ratas Calientes lograron mejorar la música de Zappa, respetando su singularidad y su sello original, tal como ocurre con las versiones que desde hace un tiempo ofrecen los más renombrados músicos de jazz sobre canciones provenientes del rock o del pop.
La obra de Zappa contenida en más de ochenta álbumes es en parte una genial parodia de la música popular de la segunda mitad del siglo XX. De allí su carácter desenfadado y su ritmo frenético que muchas veces hasta resulta imposible de seguir. El mérito del talentoso Piantino probablemente reside en haber advertido que una sección de vientos de jerarquía puede aproximarse a lo que tramó el autor de Freak Out!, tanto en velocidad como en sofisticación e incluso de manera más bella y agradable.
Pero si los vientos se llevan las palmas, la sección rítmica tiene sus merecimientos, especialmente por el aporte de Mariano Ruggieri en piano y teclados, quien además de acompañar de manera sólida junto a la batería de Sebastián Mamet y el bajo de Tutu Rufus, protagonizó dos solos de antología. La guitarra, si bien no tiene la preponderancia de las interpretaciones originales del propio Zappa tampoco se queda atrás y se encuentra en las buenas manos de Emanuel Marquiore.
Se trata en definitiva de un espectáculo sorprendente ideado y ejecutado por talentosos músicos rosarinos que parece tener ante sí un futuro realmente promisorio más allá de los límites de la ciudad.

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