Cine

Oda a la amistad

En el marco del Festival de Cine Latinoamericano Rosario, se proyectó Fresa y chocolate en el Auditorio del Museo Diario La Capital, una película que puso a los cubanos frente a sus propios prejuicios sexuales.

Fresa y Chocolate se exhibió en el Museo La Capital.

Fresa y Chocolate puso a la sociedad cubana frente a sus prejuicios sexuales.

Por Mariana García – Oscar Wilde, García Lorca, Truman Capote, Marcel Proust. Todos tienen algo en común con Diego. Pues no te abochornes, nadie lo sabe todo.  Diego (Jorge Perugorría), es homosexual y escéptico, intelectual de pura cepa. Él mismo se enamora de David (Vladimir Cruz), joven comunista heterosexual lleno de prejuicios e ideas doctrinarias. Fresa y Chocolate está inspirada en un cuento del escritor cubano Senel Paz, titulado El lobo, el bosque y el hombre nuevo; la dirección estuvo a cargo de Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea y su puesta en escena tuvo lugar en el año 1993 – mismo año en el que el festival tuvo su primera edición-. Es la historia de una gran amistad entre dos hombres que superaron la incomprensión y la intolerancia.

La lista de famosos homosexuales es extensa. Por ejemplo, los guerreros más valientes y famosos de la historia: Alejandro Magno, Hércules, Aquiles. Y dicen las malas lenguas que hasta Hemingway. Si, Ernesto. Ese que andaba con escopetas y cazaba leones. Un tratado marxista sobre la sexualidad afirma que el 60 por ciento de los hombres han tenido en su vida una relación homosexual sin que afecte su personalidad.

La película muestra las complicaciones de la vida en La Habana y la represión que sufre un gay en la sociedad cubana de los años setenta, entre otras cosas lo mejor es no asombrarse de nada y probar toda las copas le dice Diego a David.

Ayer era crimen ser homosexual. Hoy es crimen discriminar al homosexual.  La relación de amistad que nace de ahí le permite a David deshacerse de su mirada prejuiciosa, aunque incluso pasado un cierto tiempo, sigue considerando la homosexualidad como algo corregible. El prejuicio irracional y cruel contra una minoría social hasta el día de hoy late.

Los débiles respeten, los grandes adelante:

esta es una tarea de grande.

                                                      José Martí.

 

Lo que ambos quieren es vivir de manera independiente, hacer lo que les venga en ganas. Y eso es lo que no les perdonan. Lo mismo que le pasa a Diego, pero a nivel de Nación.  Las cosas no caen del cielo y para eso hay que luchar mucho, pero sobre todo con uno mismo.

13 de marzo de 1963, Fidel Castro: “La sociedad socialista no puede permitir ese tipo de degeneraciones”. ¿Acaso un homosexual no puede ser revolucionario en Cuba? Para el régimen castrista la homosexualidad era una desviación intolerable.

Diego cuenta como ha tenido problemas con el sistema. Su condición sexual lo tacha de distinto y no lo dejan en paz, porque “cuando uno tiene ideas diferentes lo quieren apartar“.

Más allá del contexto político particular de la Cuba castrista, esta realidad tiene que ver con los esquemas que impone el patriarcado en relación con la sexualidad. Tal como dice uno de los protagonistas a modo de declaración, “esta es mi única vida y quiero ser como soy, pero con derechos“.

Poemas de John Donne,  cuadros de José Martí y José Lezama Lima. Libros. Vírgenes y velas, margaritas. Vargas Llosa .Esculturas religiosas. Pero sobre todo libros, decoran la casa de Diego.

Diego: – ¿Por qué tu estudias ciencias políticas si lo que te interesa es la literatura?

David:- Porque yo pienso que uno tiene que estudiar algo que sea útil a la sociedad. Y estoy en la universidad gracias a la revolución. No se te olvide nunca eso.

La vocación se respeta. Conozco un amigo que tenía un talento extraordinario para el piano pero su padre se opuso. Porque aquello del  arte es cosa de afeminado. ¿Sabes una cosa? Hoy mi amigo tiene 60 años. Es maricón y no sabe tocar el piano.

La homofobia persistió durante los años 70. En 1971 el Congreso Nacional de Cultura y Educación de Cuba decidió que no se debía tolerar más a “homosexuales reconocidos” a pesar de su “mérito artístico” por la influencia que podían tener sobre la juventud cubana. Se declaró la homosexualidad como una desviación incompatible con la revolución y se adoptaron medidas discriminatorias en contra de la comunidad LGBT, institucionalizando la homofobia.

La película no es un trabajo excelente que trate de sentar cátedra, pero consigue, con su aparente tono distendido, meter el dedo en la llaga y ofrecer un discurso tan inspirado como necesario.

Está visto que hasta las almas más dispares pueden encontrar puntos en común. David y Diego aprenden a quitarse la venda y verse uno a otro como las personas especiales que son, por encima de los prejuicios. Nada más y nada menos que dos hombres valientes desafiando todo un sistema y respetando sus propias diferencias.

 

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