Música

Octafonic, intensidad y sofisticación

La banda revelación de la música contemporánea argentina se presentó por segunda vez en el año en Rosario, esta vez para dar a conocer su disco Monster, ganador de dos premios Gardel.

 

Por Giset Terreno – Octafonic es una banda singular e inclasificable en cuanto a género, con una gran presencia escénica. El sábado volvió a presentarse en el teatro principal de Plataforma Lavardén para dar a conocer Monster, su álbum debut, ganador de dos premios Gardel. El concierto se abrió con Mistifying, la cuarta pista del disco, con Sorín en el centro del escenario, flanqueado por Hernán Rupolo en guitarra eléctrica y Cirilo Fernández en bajo eléctrico. Un paso más atrás, la línea percusiva, con el sólido Ezequiel Piazza en batería, Mariano Bonadio en percusión y animación y Esteban Sehinkman en piano Rhodes. Al costado, la eficiente sección de vientos que no pudo apreciarse con nitidez debido a falencias del sonido, integrada por Francisco Huich en saxo barítono, Leo Paganini en saxo tenor y Juan Manuel Alfaro en saxo alto. Se trata de una disposición que no es caprichosa, todo lo contrario, más bien una declaración de principios estéticos, puesto que Octafonic es en esencia una banda de rock alternativo con formato de big band.
Plastic, el segundo track del disco, siguió calentando a un público participativo que habría de explotar, minutos después, cuando la banda interpretó por primera vez en la noche Monster, la composición que da nombre al álbum, en un gran despliegue de luces inusual para los espectáculos rosarinos.
La hiperactividad de Sorin y del resto de los miembros de la banda invitaba al público a moverse al ritmo de las composiciones que se iban sucediendo, entre ellas, Love, donde Rupolo y Fernández jugaban junto al carismático líder.
Un momento especial se vivió cuando los vientos ocuparon el centro de la escena para interpretar I´m sorry con unos arreglos exquisitos que en el disco lamentablemente no quedaron registrados pero que el público que asistió al concierto de Plataforma Lavardén pudo disfrutar en exclusividad. Se trata de una balada que bien podría atribuirse a los Beatles, con una marcada intensidad romántica, donde Sorin saca el mayor partido de su expresividad como vocalista.
La pausa obligada para que el público respire después de tanta energía llegó para anunciar Adiós, un tema que no está incluido en Monster y que se transformó en uno de los bonus tracks de la noche, junto a What, composición que integrará el próximo álbum de la banda.
El final llegó con Monster, tocado por segunda vez a modo de bis, sin el deslumbrante despliegue luminoso, aunque en castellano y con el público saltando y cantando pegado al escenario. Indudablemente Rosario le sienta bien a Octafonic, una de las bandas más creativas de la música contemporánea argentina, razón suficiente para que regrese pronto.

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