Fotografía

Llévame a ver un tren

Con una muestra de imágenes inéditas y objetos se celebra la reanudación del servicio ferroviario entre Rosario y Buenos Aires.

Imágenes de una historia entrelazada de Rosario y el ferrocarril.

Imágenes de una historia entrelazada de Rosario y el ferrocarril.

La muestra denominada Llévame a ver un tren se exhibe en la secretaría de Cultura y Educación (Aristóbulo del Valle y Callao) y puede visitarse los fines de semana con entrada libre y gratuita. Se trata de una reseña de la historia del ferrocarril en Rosario contada a través de imágenes inéditas y objetos que fueron aportados por la Escuela de Museología, el Museo de la Ciudad, la Asociación Rosarina Amigos del Riel, el Ferroviario Club Central Argentino y la Secretaría de Servicios Públicos.

Durante el tiempo que permanezca la muestra, se sucederán diferentes intervenciones y protagonistas y estudiosos de la historia ferroviaria ofrecerán charlas y visitas guiadas por la muestra.

Llévame a ver un tren profundiza la historia del ferrocarril en Rosario, remontándose a sus orígenes, cuando comenzó a desarrollarse en función de su ubicación estratégica. Desde que fue declarada ciudad (1852) y atendiendo a la separación política de la provincia de Buenos Aires, Rosario tuvo como objetivo el establecimiento de un puerto que respondiera al intenso movimiento de exportación e importación de la Confederación Argentina.

Es así como en 1854 el gobierno de la Confederación contrató al ingeniero norteamericano Allan Campbell para estudiar la posibilidad de un tendido ferroviario entre Córdoba y algún puerto sobre el río Paraná. En el informe resultante se destaca a Rosario como cabecera ideal, dando comienzo a las gestiones para materializar el proyecto.

Si bien las tratativas se demoraron tanto por cuestiones externas como por los conflictos entre la Confederación y la provincia de Buenos Aires, al concluirse la contienda tras la batalla de Pavón y con Bartolomé Mitre como Presidente de la Nación, se promulgó en 1863 la Ley que otorgó a William Wheelwright la concesión para construir el proyecto de Campbell.

De esta manera el gobierno nacional gestionó una de las más logradas estrategias de integración regional y consolidación del país a través del Ferrocarril Central Argentino y de su Compañía de Tierras.

El transporte ferroviario incentivó nuevas transformaciones, convirtiéndose en el principal desarrollador de pueblos y colonias a medida que avanzaba su tendido y su red se consolidaba. Al mismo tiempo determinó la creación de asentamientos destinados a talleres o depósitos.

Generador de empleos, marcador urbano contundente en la conformación de la ciudad, portador de una cultura propia, el ferrocarril fluctuó entre épocas de esplendor, de decadencia, de indiferencia o de esperanzas expresadas en múltiples propuestas de reactivación.

Hoy, más de 150 años después, la ciudad presenta innumerables y majestuosos testimonios de la intensa actividad ferroviaria que la destacaron como el mayor centro ferroviario del interior del país.

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