Cultura y Vinos

Laureano Gomez, la vida después del Malbec

Se confiesa fanático de cepas poco desarrolladas en la industria vitivinícola nacional como el Pinot Noir y el Merlot. Tras dos décadas como enólogo de grandes bodegas, hace diez años puso en marcha un emprendimiento familiar.

Laureano Gomez prueba el Merlot en su bodega de Los Sauces.

Por Fernando Garello – Para cualquier periodista especializado en el mundo del vino, entrevistar a Laureano Gomez resulta un privilegio, no solo porque fue protagonista destacado de los períodos de mayores transformaciones de la vitivinicultura nacional: las décadas de los 90 y del 2000, donde se desempeñó como enólogo de dos grandes bodegas, Trapiche y Salentein; sino porque aun hoy, al borde de los sesenta años, con cinco hijos -cuatro de los cuales forman parte del proyecto familiar que encabeza- y cinco nietos, no esquiva la autocrítica y lo más importante de todo, sigue haciéndose preguntas y planteándose metas que muchos colegas más jóvenes no tienen, como por ejemplo hacer un gran Pinot Noir argentino de prestigio internacional.

Mediodía con más de 30 grados centígrados en el Valle de Uco y Laureano Gomez me sirve un vino que se está criando pacientemente en barricas y tiene todo el aspecto de ser uno de sus reconocidos Merlot. La pregunta inevitable tiene una respuesta deliberadamente obvia. “Se trata de vino tinto”, dice. Al enólogo no le agrada demasiado que antes de probar sus etiquetas lo acribillen con preguntas destinadas a boicotear lo que debería ser una experiencia sensorial más.

Dejamos el ambiente fresco y oscuro de la bodega y salimos al aire libre para hacer unas tomas de video y Laureano me confiesa que ya no recorre viñedos a las dos de la tarde, como solía hacer veinte años atrás. El sol del valle es implacable y obliga a utilizar filtros de densidad neutra para disminuir el caudal de luz que capta la cámara.

Más allá de la cepa nacional

“Hago Malbec porque la gente me lo pide. Si fuera por mí no haría Malbec, a mí me encantan el Pinot Noir y el Merlot”, dispara a la tercera pregunta, a modo de carta de presentación. Laureano Gomez es un rebelde, alguien que está dispuesto a nadar contra la corriente para satisfacer sus necesidades y alcanzar sus metas. Pensándolo bien, tiene azón porque hoy es mucho más difícil hacer en nuestro país un Pinot Noir de prestigio internacional que un Malbec.

Secretos del Pinot Noir

“El Malbec es una variedad muy plástica que siempre encaja en uno u otro estilo. En cambio el Pinot Noir no admite términos medios, o es o no es Pinot Noir. Es decir, no hace falta leer la etiqueta para saber si es la variedad”, afirma Laureano Gomez y agrega que cuando ofrece sus vinos a clientes del mercado externo va con sus “Merlot y mis Pinot Noir porque hay una sobre oferta de Malbec”.

Sin falsa modestia confiesa que le gusta ver “las caras de personas que se dedican al comercio internacional de vinos cuando advierten que en Argentina se puede hacer Merlot y Pinot Noir interesantes”.

Cuando se le pide una recomendación para quienes desean adentrarse en el mundo fascinante del Pinot Noir, es haber bebido antes bastante Malbec y Cabernet Sauvignon. “Cuando la gente está saciada de esos vinos generalmente comienza a buscar algo más y en ese algo más puede encontrar la delicadeza que tiene el Pinot Noir en sus aromas y en su gusto”.

“A la gente le encanta adivinar qué vino está tomando y a mi que adviertan que están tomando mi Pinot Noir, sobre todo los consumidores extranjeros, porque sin desmerecer al mercado interno, suelen tener acceso a una mayor oferta de vinos, mientras que en nuestro país, el 99 por ciento de los vinos que consumimos son argentinos”.

El color no es el objetivo

Después de experimentar durante mucho años, Laureano Gomez desarrolló una suerte de fórmula para tratar de llegar a un Pinot Noir de nivel internacional. “Me enamoré del estilo de vinificación del Pinot Noir que predomina en la Borgoña, en donde el color no es el que manda y no es el objetivo principal. Cuando uno prueba un Pinot Noir de un color muy intenso, se pierden otras características, como el caso de los que se elaboran en Oregon y California. En mi caso he querido obtener mucha elegancia y complejidad, sin preocuparme demasiado porque tenga un color profundo y extraordinario”.

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