Estilo de vida

La reivindicación del semillón

De la mano de enólogos jóvenes y experimentados, el semillón busca recuperar su época dorada, cuando era una de las cepas más difundidas en Argentina y en el mundo.

 

Por Fernando Garello – Roberto de la Mota, Marcelo Miras, Matías Riccitelli y Juan Roby fueron convocados por el periodista Patricio Tapia para relatar sus experiencias como protagonistas del renacimiento del semillón en la vitivinicultura argentina, dentro del marco de la sexta edición de la Premium Tasting que tuvo lugar los días 18 y 19 de agosto pasado en la ciudad de Mendoza. Se trata de un grupo de renombrados enólogos que produjeron y producen vinos de alta calidad de esa variedad desde hace años y hasta décadas, como el caso de Roberto de la Mota y de Marcelo Miras, o que buscan darle identidad a la cepa, tal el caso del joven Matías Riccitelli.

“El semillón fue una de las cepas más plantadas no sólo en nuestro país sino en el mundo. Por ejemplo, hasta el año 1958 era la segunda en importancia en Francia, con 36 mil hectáreas. Aquí, según el censo de 2015, no quedan más que 800 hectáreas”, explicó De la Mota, quien al igual que el resto de sus colegas coincide en resaltar las virtudes de la variedad, aunque vaticina que habrá que esperar para ver los resultados puesto que la mayoría de los vinos disponibles en el mercado son jóvenes.

Para De la Mota, quien tiene en su portfolio una etiqueta muy valorada como el Mendel Semillón, “el interés de los viticultores siempre estuvo basado en las características de la cepa, en especial su productividad y su capacidad para producir vinos de alta calidad y aptos para la guarda. Esto es algo que en el futuro podremos demostrar, ya que los vinos que hoy tenemos todavía no son viejos”. De todos modos, el grueso de los viticultores lo siguen viendo como una variedad destinada a espumantes. “Muy poco del semillón se utiliza para elaborar vinos tranquilos. La mayoría está destinado a vinos base para espumante dada la posibilidad de ser cosechado en forma temprana que límites generosos en cuanto a la producción”, explicó el experimentado enólogo.

Aromas delicados y elegantes

Para Marcelo Miras, formado en la escuela de la bodega Humberto Canale, el semillón es una cepa familiar: en 1986, comandada por Raúl de la Mota, el establecimiento sacó al mercado su primera etiqueta de la variedad bajo la denominación “semillón blanc”. A diferencia del moderador del panel, Patricio Tapia, consideró que sus aromas no son austeros sino “elegantes, delicados y finos”, características que se complementan con “una destacada presencia que llena la boca y lo hacen un vino muy agradable”.

Mirada al sur

La experiencia de Matías Riccitelli es muy singular. El joven enólogo que reconoció que el semillón siempre formó parte de su vida, tiene la costumbre de recorrer los viñedos de Vistalba y La Consulta buscando materia prima que le permita crear e innovar. Sin embargo, la búsqueda de semillón resultó frustrante porque la mayoría de las parcelas se encontraban en mal estado o directamente abandonadas. El haber trabajado para Fabre le permitió acceder a una parcela situada en Río Negro que si bien tampoco estaba en condiciones óptimas, sirvió para que en 2015 pudiera elaborar su primer semillón que resultó un éxito comercial.

“El patrimonio del semillón en Argentina es único. Hay pocos países que tienen cepas con tantos años de antigüedad”, destacó y se lamentó por “el maltrato que la variedad sufrió a lo largo de los últimos años que ha hecho que se pierdan hectáreas cultivadas no solamente en Mendoza sino también en Río Negro”. Riccitelli confesó que se inspiró en la experiencia de Mendel, bodega pionera en el redescubrimiento del potencial de la variedad, para encarar en 2014 el desafío que posibilitó que un año después pudiera presentar su primer semillón con una excelente respuesta de los consumidores y de la crítica especializada.

Es justamente esa sorprendente capacidad para reunir a enólogos de diferentes generaciones la que parece augurar un futuro muy promisorio a la variedad que desde hace décadas forma parte del gusto de los consumidores argentinos, aunque través de blends y espumantes donde no es protagonista principal. Sin embargo, como advierte el experimentado De la Mota, habrá que esperar la evolución de los vinos que hoy tenemos para saber si el semillón podrá ocupar el lugar destacado que hoy tiene el malbec entre las variedades tintas, convirtiéndose de esa manera en un embajador de la vitivinicultura nacional.

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