Cultura y Vinos

La feminización del vino argentino

La mujer gana espacio en el mundo del vino, ya sea como creadora de etiquetas o como consumidora. Según un estudio de mercado encargado por la Corporación Vitivinícola Argentina, las mujeres no son “tinto dependientes” como los hombres y se acercan al vino más por el sentir que por el saber.

Según el estudio encargado por Coviar, se imone un modo femenino de beber vino.

Por Fernando Garello – Las mujeres y los jóvenes podrían ser las llaves necesarias para que el sector vitivinícola revierta la caída del consumo per cápita que se registra desde hace unos años. Para Guillermo Olivetto, responsable de la consultora que llevó adelante el estudio sobre la situación competitiva del vino argentino, no quedan dudas que en los últimos años se viene instalando en nuestro país un modo femenino de beber vino que se define por la prevalencia de espacios propios y de un mayor equilibrio entre los vinos tintos, blancos y rosados. Además, a diferencia de los hombres que beben vino con frecuencia, las mujeres se acercan a la bebida no tanto por el saber sino por el sentir. “No es que no les interese conocer, sino que el saber no es su puerta de entrada al mundo del vino”, aclara.

El estudio que demandó más de seis meses de investigación fue encargado por la Corporación Vitivinícola Argentina y el Fondo Vitivinícola Mendoza para tratar de entender los cambios que se produjeron en el mercado doméstico que provocaron una caída pronunciada del consumo de vinos en los últimos años. Concretamente se trató de determinar por qué la industria perdió cinco litros de consumo per cápita en solo tres años, una caída que cuando se conoció, disparó todo tipo de teorías pero que fundamentalmente desnudó los errores de enfoque que padece el sector.

“En principio se habló de una mala política de precios combinada con un par de malas cosechas, pero la realidad con la que nos encontramos es bastante más compleja”, reconoció Olivetto durante la presentación que el Fondo Vitivinícola organizó para miembros de la Asociación Argentina de Sommeliers, quien también participó en la elaboración del Plan Estratégico que el sector puso en marcha hace aproximadamente dieciséis años.

El estudio echa luz sobre el rol de segmentos que no fueron tenidos en cuenta debidamente, como el de los jóvenes y el de las consumidoras femeninas, en los cuales el especialista considera que pueden estar las claves para revertir la situación que atraviesa la industria.

Modo de consumo femenino

La gravitación de la mujer entre los consumidores habituales de la bebida nacional que hoy se encuentra en el 73 por ciento, ha crecido durante los últimos años, al punto que para Olivetto, hoy se puede hablar de un modo femenino de consumo de vino que se diferencia del masculino y que se está imponiendo con fuerza. Esa nueva manera está caracterizada por un mayor equilibrio entre los vinos tintos, blancos y rosados, por la generación de espacios propios y fundamentalmente, por una aproximación a la bebida que pasa más por el sentir que por el saber.

Desde esa perspectiva, “a la consumidora mujer le resulta más fácil entender que hay otro tipo de vinos que la interpelan y le permiten disfrutar y socializar de una manera no tan obvia”.

En ese sentido, la conexión femenina con el vino “hoy tiene otros códigos, otros valores, otras búsquedas y otras ocasiones de consumo”.

Al igual que entre los consumidores masculinos, entre las mujeres hay dos grupos bien diferenciados: las puristas y las relajadas. Las primeras se parecen a los varones en sus creencias de que el vino se bebe solo y en copa de cristal y que hay maridajes permitidos y prohibidos, pero las segundas abordan la bebida de una manera más libre y desprejuiciada, no se apoyan en un discurso, no se definen como conocedoras ni les interesa serlo, se sienten atraídas por los vinos blancos y rosados y suelen consumirlos fríos, con hielo o acompañados con otras bebidas, Precisamente en este último grupo y en los jóvenes se asientan las esperanzas de la industria para recuperar los niveles de consumo que se fueron perdiendo en los últimos años.

Fernando Garello es periodista y sommelier, socio de AAS.

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