Cultura

La cultura se fue de vacaciones

Los principales centros culturales de Rosario que dependen del Estado provincial, como Plataforma Lavardén y el Cine Público El Cairo, cierran sus puertas durante el mes de enero, respondiendo a una medida arbritraria que cercena el acceso a la cultura pública de miles de personas.

La agenda de actividades de enero de 2020 de Plataforma Lavardén.

Las decisiones arbitrarias suelen tener consecuencias inesperadas, como aquella nunca suficientemente fundamentada de cerrar la administración pública durante el mes de enero que adoptó intempestivamente y apenas asumió el cargo, el gobernador Omar Perotti. Por primera vez en muchos años, los centros culturales que dependen del estado provincial se quedaron sin nada que ofrecer a un público que se cuenta de a miles y que, imposibilitado en su mayoría de irse de vacaciones, soportando ajuste tras ajuste y tarizafo tras tarifazo, ahora también se ve impedido de disfrutar de una programación cultural de calidad, gratuita o a costos accesibles.

La página web de Plataforma Lavardén, uno de los centros culturales públicos más activos del interior del país, grafica de manera patente esa sensación espantosa de que el Estado puede desvanecerse, por decisión de un burócrata, en un abrir y cerrar de ojos, aun cuando la polémica medida de cerrar teatros, salas de conciertos y exposiciones, no represente un ahorro significativo para los contribuyentes que siguen solventando la estructura del Ministerio de Cultura y del Estado en general.

Ni siquiera ciclos exitosos como los que se desarrollaron durante los últimos años en la terraza del histórico edificio de Sarmiento y Mendoza, con gran respuesta del público rosarino, se salvaron del decretazo silenciador de la Casa Gris.

Proyectores apagados

En el Cine Público El Cairo, un verdadero orgullo para la cultura rosarina, las cosas no van mejor. Desde un escueto comunicado en redes sociales se anunció que la sala de calle Santa Fe, recientemente reacondicionada para ofrecer funciones en temporada estival, permanecerá cerrada durante el mes de enero.

Indudablemente, el funcionario que avaló tal medida, no conoce muy bien el trabajo que viene desarrollando la institución, que en los últimos años permitió que miles de rosarinos accedan a filmes que las salas comerciales no tienen interés en difundir.

La cultura pública no es un gasto, es una inversión y tampoco es un regalo del gobierno de turno, sino un derecho que tienen todos los ciudadanos.

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