Estilo de vida

Inmensidad que embriaga

Con los imponentes cerros Piuquenes y Campanario como fondo, Finca Blousson se encuentra en medio de la vastedad del alto Valle de Uco, lugar donde se elaboran vinos singulares que expresan todas las cualidades del terroir de Chacayes.  

 

Por Fernando Garello – Patrick Blousson decidió dejar atrás su vida de ejecutivo y comenzar de nuevo en un rincón inexplorado del alto Valle de Uco. Fue en 2009, año que para su pareja, Victoria Jones, y él mismo, terminaría transformándose en una suerte de renacimiento.  Sin embargo, como suele ocurrir, los comienzos no fueron fáciles ya que decidieron fundar su nuevo proyecto de vida en una tierra tan bella como yerma a la que tuvieron que dedicarle años de trabajo ininterrumpido para conseguir cosechar los primeros frutos. El tremendo esfuerzo valió la pena porque hoy Finca Blousson recibe a turistas de todo el país y el mundo y produce cuidados vinos orgánicos que cuentan con el respaldo del prestigioso enólogo Matías Michelini.

Desde que llegó al distrito de Chacayes, cuyos límites definió no hace mucho Alejandro Vigil y se encuentra flanqueado por Vistaflores y Gualtallary, no dejó un solo día de aprender, no solamente en cuanto al arte de vinificar, sino también en cuanto a conocer  e interactuar con la naturaleza y el entorno. Sus vinos tratan de ser el reflejo de sus orígenes y su propia experiencia de vida. Su doble condición de ciudadano argentino y francés le permite apreciar las cualidades del Nuevo y del Viejo Mundo. “Soy una fusión franco argentina. Nací aquí pero mi madre es francesa al igual que mis abuelos. En nuestra mesa familiar siempre hubo vinos argentinos y franceses, así como también champagnes, ya que mi abuelo es originario de la zona de Champagne. Mis vinos muestran todo eso que es mi herencia. Me gustan aquellos que expresan las cualidades del Nuevo Mundo y a la vez están enriquecidos con un toque del Viejo Mundo. Cuando pueda lograrlo me sentiré muy feliz”, relata en medio de la parcela de malbec con la cual elabora el vino que en su primera añada obtuvo 91 puntos en el ranking de Robert Parker.

Al igual que los artífices de la nueva enología argentina, con algunos de los cuales mantiene un vínculo de amistad como Matías Michelini, Blousson es un ferviente seguidor de la agricultura orgánica y no aprueba el uso de herbicidas para controlar malezas. Por el contrario, estudia la manera de equilibrar las especies autóctonas con las vides plantadas en su finca. “Acá crecen muchas especies nativas que aún no han sido catalogadas –detalla-, muchas de ellas florales, que le imprimen una característica particular en nariz a nuestros vinos. Por ejemplo, Gualtallary es una zona mucho más pedregosa, con suelos calcáreos, produce vinos más verticales, de propiedades excelentes, aunque no con las características aromáticas de los provenientes de Chacayes”.

Por eso en el Finca Blousson Malbec 2013, del cual se produjeron apenas mil botellas, “se perciben frutos rojos, pimientos y rúcula en la nariz, es decir, productos más relacionados con la Patagonia”, una característica que lo hace único y muy atractivo para los consumidores argentinos e internacionales.

La próxima añada que está a punto de salir a la venta, tendrá más atenuada la presencia de alcohol en nariz, -característica que Robert Parker sin embargo destacó- y a nivel estético mantendrá el diseño vigente aunque incorporará la apelación del terroir de Chacayes.

Innovación  y esperanza

Patrick Blousson es un innovador incansable y próximamente reemplazará el tradicional menú maridado por pasos por una degustación de vinos de la propia finca y de otras bodegas del valle que estará acompañada por productos gastronómicos de la región. Hoy tiene puestas sus esperanzas en una parcela situada en uno de los extremos de la finca que perteneció a un aventurero ruso que implantó con vides de Malbec Cot, importadas desde Francia, pero que quedó inexplicablemente abandonada y que comenzó a recuperar ni bien adquirió con la paciencia y dedicación  que solamente puede profesar quien ama el terruño que eligió para vivir.

Elaborar vinos es mucho más que una actividad para Blousson. Se trata de un proceso en el que el hombre interactúa con la naturaleza descubriendo su propia dinámica, en un intercambio que modifica a los dos. Cultivar y vinificar en condiciones extremas es un verdadero reto que deja una sensación nueva, la embriaguez que produce la inmensidad y vastedad.

 

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