Cine

Hermógenes Saldivar en el país de las vacas

Joaquín Furriel y Sebastián Schindel participaron de la proyección de El Patrón, radiografía de un crimen, en el cine público El Cairo.

Furriel y Schindel respondieron preguntas del público rosarino (Foto: Leonela Perruca).

Furriel y Schindel respondieron preguntas del público rosarino (Foto: Leonela Perucca).

Por Mariana García – Una película se compone de millones de elementos  diferentes  pero si hay algo que no le falta a El Patrón, es alma. Se proyectó con entrada libre y gratuita, en El Cairo el último viernes con la presencia de su director Sebastián Schindel y el actor Joaquín Furriel, uno de sus protagonistas. La vida es un destino cumplido piensa  Hermógenes Salvidar, el actor principal (Joaquín Furriel) un joven santiagueño que llega a Buenos Aires desde los obrajes de su provincia y consigue un empleo de carnicero bajo las órdenes de un perverso amo. En todo relato, se utilizan técnicas que hay que conocer, descubrir e interpretar para que los mensajes lleguen de la forma más parecida a cómo quienes han realizado el rodaje lo han pretendido, lo cual no es tarea fácil. Schindel como buen documentalista comentó que fueron años de trabajo, de adaptación. Viajó a  Santiago del Estero para ver cómo vivían los hacheros y se metió en el mundo de las carnicerías del conurbano bonaerense, hasta por fin lograr la confianza necesaria para que le cuenten y muestren los trucos más sinvergüenzas del carnicero, las cosas que nadie sabe. Los secretos.

El Patrón, radiografía de un crimen está basada en una historia real. Se posicionó entre las quince películas argentinas más vistas en el año 2015. Dramática, criminal. Es la adaptación del libro de Elías Neuman, autor que le alcanzó el libro a Schindel, quien diez años después llevó la historia al cine,  de una forma “suavizada” según sus palabras, porque si la cinta es fuerte el libro lo es aún más.

La historia  deja en claro la falta de herramientas para poder salir de una situación de esclavitud y de  tortura psicológica. Hermógenes es un analfabeto, un inepto según lo indica su documento, rotulo que le dio el Estado cuando quedo afuera del servicio militar. El director, en un guion sólido que no cualquiera decide contar, plantea una situación que tiene una mirada jurídica, una mirada laboral, una mirada social, pero indudablemente no hay ningún tipo de política pública que pueda desentenderse del problema del trabajo forzoso y la explotación laboral. Las nuevas formas de esclavitud que pueden ocurrir en una carnicería, en un taller textil, o en el medio del campo, son  historias que si uno está atento, lamentablemente están más cerca de lo que se cree.

Cuando el guion llegó a manos de Joaquín Furriel, la idea lo conmovió de inmediato. El director le había ofrecido hacer otro papel pero habló con Pedro, su representante, y le hizo saber que no iba a poder hacer el personaje que le proponían porque iba  a estar mirando de reojo al actor que hiciera de Hermógones. Furriel opinó que nunca caracterizó tanto un personaje. Para construir el papel miró testimonios  de los Mocase (Movimiento Campesino de Santiago del Estero), lo hizo para ver cómo hablan los santiagueños de esa zona. Sin embargo, dentro de los testimonios estaba viendo una problemática social grave. Poder visualizar en la mirada de todos ellos el brillo esperanzador que habita en sus ojos, el creer que se puede tener una vida mejor, eso fue clave para el actor.

El movimiento surgió a partir de la problemática de tierra de familias campesinas indígenas con empresarios que decían ser dueños de la posesión de las comunidades. Con los años el fortalecimiento de la organización a nivel provincial ha permitido frenar desalojos.

Hermógenes es alguien que cree que realmente va a salir de la situación en la que se encuentra y jugar con la ilusión de una persona es el peor de los crímenes.  La película va y viene con sucesivos flashbacks y con una pregunta que acompasa el derrotero del filme ¿Hasta dónde es posible explotar a un hombre?

Por eso no basta con verla. Hay que analizarla con ojo crítico. Es un claro ejemplo, de que no debe haber ni un solo ser humano explotado y  en distintos niveles cada uno de nosotros que integramos una sociedad, ya no podemos quedarnos en la retórica, hay que pasar a la acción concreta de luchar contra cualquier forma de esclavitud moderna. Como transmisor de valores se puede hacer muchísimo por estas historias, por ejemplo denunciarlas.

Debate, testimonios y firmas 

Finalizada  la proyección de la película, se abrió el debate a la problemática que aborda la misma. Hay una necesidad de la gente de ser escuchada, aquellos que tomaron el micrófono lo utilizaron para comentar que habían pasado por una situación de explotación laboral y dejar en claro que el Estado siempre está ausente.

Juan Cruz Giménez, director provincial para el trabajo decente en la provincia de Santa Fe, estaba presente e hizo énfasis en una agenda tripartita donde el Estado asume este tipo de situaciones y compromete a la conducción empresarial, representantes, empresarios y ciudadanos a no mirar para el costado. Porque indudablemente la esclavitud moderna es un problema de todos.

Luego de desarrollarse el espacio de diálogo y debate, el gobernador Miguel Lifschitz y miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) firmaron el acuerdo en adhesión a la campaña 50 for Freedom, contra la esclavitud moderna. 46.000.000 de personas en el mundo se encuentran en situación de trabajos forzosos.

 

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir