Música

Elogio de la sencillez

El talentoso pianista Mariano Ruggieri dio a conocer Simple, su último trabajo discográfico grabado con un cuarteto de músicos notables, durante un concierto en la terraza de Plataforma Lavarden.

Mariano Ruggieri en la terraza de Plataforma Lavarden.

Mariano Ruggieri en la terraza de Plataforma Lavarden.

Por Fernando Garello – La madurez estética suele traer consigo una saludable búsqueda de la simpleza. Esa parece ser la motivación y el momento que vive Mariano Ruggieri, uno de los músicos más talentosos y activos de la escena jazzística local y nacional, quien acaba de entregarnos su último álbum denominado precisamente Simple, que grabó junto a un cuarteto integrado por Cristian Bortoli en contrabajo, Luciano Ruggieri en batería y Julio Kobryn en saxo.

El disco compacto incluye una decena de composiciones propias que revelan la enorme capacidad creativa de su autor. Simple es el primer track que da nombre al álbum y que se sostiene sobre una base rítmica notable sobre la que el piano de Ruggieri toma vuelo y alcanza su máxima expresión. Blues, la pieza que le sigue utiliza la misma forma, aunque sobre la característica base en la que Luciano Ruggieri se destaca en la batería y Cristian Bortoli en el contrabajo.

La esperada aparición de Julio Kobryn llega con la tercera pista, denominada Rusia, donde el saxofonista toma la posta que deja el piano que pasa a un discreto segundo plano integrándose a la base rítmica. La composición tiene el atractivo de lo exótico que el aporte de Kobryn hace resaltar todavía más.

Bro es la cuarta composición, donde lo emotivo gana terreno. Muy probablemente habla de la singular relación que mantienen Mariano y Luciano, quienes además de ser hermanos comparten la pasión por el jazz. Desde esta perspectiva su comienzo es conmovedor, con un diálogo sutil entre el piano y la batería, al que después se suma el talento de Kobryn.

Sigue Antorcha, composición con aire neoyorkino donde el cuarteto se amalgama a la perfección y y se luce por igual, aunque el mayor protagonismo lo tiene el saxofón. La entrada del piano y la improvisación que le sigue y termina en un face to face entre Mariano Ruggieri y Julio Kobryn impecable y de buen gusto.

Llanero, la pista seis, es algo más compleja y autóctona, atributos que permite que el cuarteto alcance un alto vuelo en materia de creatividad. Probablemente está inspirada en la mente inescrutable de los hombres que viven en vastas llanuras como la pampeana.

Guía muestra al piano en la delantera, con el cuarteto siguiéndolo por detrás, gracias al gran trabajo de la batería el contrabajo. Mono, el track ocho, da paso a la imaginación y Libre, el nueve, desata improvisaciones a partir de una base bien marcada y repetitiva que alude a la música contemporánea. El final llega con Como un respiro, composición de aire algo más solemne puesto que apunta a lo esencial, el jazz que al igual que el oxígeno, resulta indispensable para vivir y trascender.

Presentación en Plataforma Lavarden

El disco compacto fue presentado el sábado último con un concierto que antecedió a la actuación del pianista Ernesto Jodos y se desarrolló en la terraza de Plataforma Lavarden con localidades agotadas. Jorge Palena y Sebastián Mamet tomaron el lugar de Cristian Bortoli y Luciano Ruggieri, en el contrabajo y la batería, respectivamente, haciendo ambos un excelente papel.

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