Estilo de vida

El detrás de escena de los puntajes de Robert Parker

Como ocurre cada vez que Robert Parker publica sus calificaciones en la revista The Wine Advocate, las bodegas de todo el mundo aprovechan la oportunidad para promocionar sus etiquetas.

El Gran Enemigo Gualtallary Single Vineyard, de Alejandro Vigil, uno de los mejores calificados.

El Gran Enemigo Gualtallary Single Vineyard, de Alejandro Vigil, uno de los mejores calificados.

Por Fernando Garello – Cada sesenta días, Robert Parker, el crítico de vinos más renombrado del mundo, publica sus calificaciones en la revista The Wine Advocate. Se trata de una suerte de ritual que genera réplicas en las principales regiones vitivinícolas del planeta, incluida la Argentina, cuyas bodegas aprovechan la oportunidad para promocionar sus etiquetas beneficiadas. Si bien los principales puestos de su ranking suelen estar reservados para las bodegas más afamadas de Francia, en especial de Burdeos y Borgoña, cuyos productos se venden en el mercado norteamericano a un promedio de 200 dólares por botella, en los últimos años se fueron incorporando vinos españoles, italianos, argentinos, sudafricanos y australianos.

Un puntaje alto del gurú mundial del vino tiene un efecto inmediato y el precio de cada botella se multiplica de manera exponencial, despertando el interés de consumidores privilegiados e inversores. En el caso de las etiquetas nacionales las expectativas son más moderadas, aunque un buen puntaje implica una valorización en los mercados más codiciados como el norteamericano. La escala utilizada por el crítico y su equipo de colaboradores va de los 50 a los 100 puntos y se organiza de la siguiente manera:

96–100 – Extraordinary; 90–95 – Outstanding; 80–89 – Barely above average to very good; 70–79 – Average; 60–69 – Below average; 50–59 – Unacceptable.

La mayoría de los vinos argentinos suelen ubicarse en el rango de los 90-95 puntos, considerados como Outstanding, es decir, Destacados. Tal es el caso de los excelentes Primeras Viñas, de la bodega Lagarde, Luján de Cuyo, Mendoza, cuyo Malbec 2013 obtuvo 93 puntos en la última calificación dada a conocer por The Wine Advocate. También se incluyen en este segmento vinos muy apreciados por los consumidores argentinos más exigentes como el Ícono Blend 2012 de Bodega Casarena o el Eggo Tinto de Tiza 2013 de Zorzal Wines, ambos  con 95 puntos.

Sin embargo, en los últimos años varias bodegas nacionales alcanzaron el máximo nivel reservado para los vinos considerados extraordinarios (96-100 puntos) y que tienen chances de integrar el selecto grupo de los 100 mejores del mundo. Este año, en ese lote se encuentran el Gran Enemigo Gualtallary Single Vineyard 2011, de Bodega Aleanna y el Malbec Catena Zapata Adrianna Vineyard 2011, de Bodega Catena Zapata, ambos con 98 puntos.

Un informe exhaustivo

No todos son fríos números, dado que la difusión de las calificaciones está acompañada por un completo informe elaborado por el miembro del equipo de colaboradores de Robert Parker que estuvo encargado de catar los vinos argentinos. En este caso se trata de las opiniones y observaciones del español Luis Gutiérrez, quien no solamente probó vinos sino también recorrió las principales regiones vitivinícolas de nuestro país.

Según Gutiérrez, los enólogos argentinos procuran elaborar vinos con más frescura, menos concentración e intervención de la madera. Además, nuestra vitivinicultura parece haber dejado atrás la fascinación por los denominados vinos de altura y se está interesando cada día más en los terruños o lugares geográficos más acotados y delimitados por una IG (Identificación geográfica).

 

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