Estilo de vida

Cuando los ángeles se expresan

Desde el momento que salió al mercado, hace ya casi diez años, el Malbec de Bodega De Ángeles se convirtió en un vino de culto porque expresa lo mejor de un terroir singular como Vistalba, en el departamento Luján de Cuyo, y la fascinante historia que la cepa escribió en la historia de la vitivinicultura argentina.

 

Por Fernando Garello – El Malbec De Ángeles es uno de esos vinos que tienen corta permanencia en las vinotecas: desde que salió al mercado, hace aproximadamente diez años, se convirtió en una especie de vino de culto que no para de ganar seguidores. Argumentos no le faltan, puesto que sintetiza las cualidades de un terroir como Vistalba -a medio camino de las dos zonas más renombradas de la vitivinicultura argentina como Luján de Cuyo y el Valle de Uco-, capaz de producir varietales inigualables que cuando son vinificados respetando su identidad, sin técnicas invasivas, como el caso de De Ángeles, logran su mejor expresión. “La fortaleza de nuestra bodega está en el viñedo, uno de los más antiguos de Mendoza”, dice Guillermo Barbier, fundador de la bodega.

La viña 1924 es una verdadera superviviente, ya que logró superar los vaivenes de una economía que durante décadas hizo que la actividad inmobiliaria febril que rodea a la ciudad de Mendoza fuera más atractiva comercialmente que la producción de uvas y la elaboración de vinos de calidad. Hoy permanece rodeada por viñedos similares y barrios privados que amenazan con desterrarla, aunque en manos de vitivinicultores que están convencidos que hay que preservarla para que pueda expresar todo lo que tiene para dar. “La historia nos obliga a no ir detrás de las tendencias o modas. En nuestro caso, de forma accidental o por elección, nos encontramos con un viñedo lleno de tradición que está tal cual como fue plantado y que debemos conservar”, afirma.

De Ángeles fue ampliando su portfolio con un gran malbec, un gran cabernet sauvignon y un gran corte que siguen la misma filosofía aunque agregan redondez y algo de notas de madera al malbec clásico. Ahora, de la mano del joven enólogo Juan Manuel González, la bodega se prepara para encarar un nuevo proyecto que se propone explotar la diversidad de los tipos de suelos que están presentes en el viñedo. “En esta veinte hectáreas tenemos cuatro tipo de suelos diferentes. El cuartel número uno es predominantemente arenoso, el dos arcilloso, el tres limoso, el cuarto pedregoso y limoso, el cinco pedregoso y el seis arenoso. Hoy estamos micro vinificando malbec y cabernet sauvignon provenientes de todos esos suelos en busca de sus propias identidades”, señala Barbier.

Es probable que en poco tiempo más los seguidores de la bodega tengan la posibilidad de optar por vinos provenientes de cada una de esas parcelas y que destacan las cualidades de sus suelos diferentes, aunque los resultados de la experiencia están sujetos al exigente parecer del enólogo González, quien se inició profesionalmente en Fecovita, tuvo un paso por Trivento y hoy asesora a Eno Rolland, además de trabajar en De Ángeles.

Enología nacional

Barbier confía plenamente en la capacidad de los enólogos argentinos jóvenes como Juan Manuel González, quienes según su parecer tomaron la posta que en los 90 y 2000 dejaron profesionales extranjeros como Michel Rolland y Paul Hobbs. Para él “Argentina tiene un futuro genial por sus recursos naturales y humanos. Hace veinte años había mucho componente extranjero pero hoy tenemos una generación de enólogos jóvenes de entre 25 y 50 años que tienen una gran energía y están haciendo una revolución fantástica buscando la identidad propia de los vinos mendocinos”.

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