Música

Cerati celestial

Al cumplirse el primer aniversario de su desaparición, el Ensamble de Vientos municipal dirigido por el maestro Fernando Ciraolo y la banda Música para volar, ofrecieron un homenaje sinfónico en un colmado teatro Príncipe de Asturias del Parque de España de Rosario.

Música para volar y el Ensamble de vientos, dirigido por el maestro Ciraolo, ofrecieron un homenaje a Gustavo Ceratti.

Música para volar y el Ensamble de vientos dirigido por el maestro Ciraolo, ofrecieron un logrado homenaje a Gustavo Cerati (Foto: Clara Loft).

Por Clara Loft – El marco para el inicio de la función estreno de este espectáculo fue imponente. Ya en la previa se sabía que el Principe de Asturias iba a estar colmado de gente con localidades agotadas. Tal vez el principal empuje fue el sentimiento nostálgico del público seguidor de Gustavo Cerati de querer escuchar sus canciones en vivo.
La fecha elegida no fue cualquiera y en el calendario resulto caer entre lo que fuera su cumpleaños y el primer aniversario de su partida.
Un show organizado y promocionado por la Municipalidad de Rosario, con la participación de Música para volar, banda conformada por José Matteucci (batería y voz), Alexis Thompson (guitarras), Julieta Sciasci (bajo) y Bruno Moreno (teclados), el Ensamble de Vientos de la Municipalidad y un quinteto de cuerdas extendido a sexteto; todos dirigidos por el maestro Fernando Ciraolo.
Luego de la presentación oficial (el show fue filmado y grabado para el programa de TV El lado clásico) y los agradecimientos se dio comienzo con un clásico, Gracias por venir, y una grabación en off de frases y comentarios de Fito Páez, Charly García y Andrés Calamaro sobre Cerati.
Arranca el show con un primer tramo que hace referencia a Confort y música para volar y se suceden Un misil en mi placard; Entre caníbales; y ya algo más eléctrico Té para tres. La escena muestra a un baterista cantante y bajo hacia un lado, sobre el otro costado del escenario guitarra y piano y sintetizador. El lugar central lo ocupan las sillas para las cuerdas que acompañarán luego.
Aparecen las “maquinitas” (como las llaman ellos) y empieza a sonar Disco Eterno, ejecutado solamente por la banda.
Lo sigue un enganchado de Zoom y Cuando pase el temblor que con ese ritmo de carnavalito genera en forma inevitable que el público se conecte instantáneamente.
Paseando por Roma le da lugar a la invitación al escenario del Ensamble de cuerdas de Rosario, conformado por 18 músicos y el quinteto aumentado presentado con el nombre de Quinteto Medina en honor a Teto Medina (según sugirió bautizarlo José). El ingreso del maestro Ciraolo provocó una ovación en el auditorio.
Arranca el bloque que todos estábamos esperando. Abre Ella uso mi cabeza. Suena compacto y el componente sinfónico aparece haciendo gala de toda su gracia, las partituras para cada instrumento hechas por el tecladista Bruno Moreno.
Luego nos invitan a un Paseo inmoral y la idea del show se evidencia en los arreglos de la orquesta donde todo el trabajo compositivo de Cerati se atomiza en cada uno de los bronces generando ese paisaje que tan bien lo caracterizó durante toda su carrera. Se deja oír un riff a toda orquesta (que recuerda a Post crucifixión de Pescado Rabioso) y se dan el gusto de cruzar algunas melodías entre saxo y guitarras distorsionadas.
Como anticipaban, el concierto toma pinceladas de toda la obra e interpretan Cosas imposibles del disco Siempre es hoy, que nos pierde con ese beat cruzado de la intro.
Anuncian la recta final del show y aparece Puente con un protagonismo absoluto del sexteto de cuerdas donde la dupla viola/violín cierra el tema rockeándola lindo. Cierra la banda pidiendo aplausos y agradecimiento especiales a los técnicos de sonido, quienes fusionaron el ensamble, Fabio y Ernesto.
El piso del escenario se empieza a llenar de partituras. Un Millón de años luz, nuevamente a todo vapor y con Ciraolo dando un final marcado, agresivo con su batuta, como Cerati lo hubiera hecho con el mástil de una de sus guitarras.
Standing ovation para el final y el muy esperado “vamos a ensayar un bis, vamos a ver como sale”. La banda junto con las cuerdas interpretan Zona de promesas, que apenas anunciado genera un dulce “aaawwww” por parte de la audiencia, como tratando de transmitir a los intérpretes la ternura que produce ese tema, quedando después inmersos en un silencio absoluto. Un final emocionante.
Sale un segundo bis, repiten Ella usó mi cabeza para terminar bien arriba, para darle la entrada al lunes feriado con una sonrisa, para cerrar con mucho rock, como seguramente, entre todas las expresiones que tuvo, hubiera dicho Cerati.

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