Estilo de vida

Carola Tizio, pasión por el malbec

La enóloga de Vicentin Family Wines compartió su pasión por la elaboración de blends con malbec provenientes de los terroirs más prestigiosos de Mendoza.

 

Por Fernando Garello – Carola Tizio tiene alma de alquimista y de docente. La enóloga de Vicentin Family Wines ofreció ayer una cata exclusiva en Lo de Granado donde detalló los pasos que dio para crear cada uno de los vinos que conforman un portfolio donde el malbec es el protagonista principal. Su pasión por los blends la llevaron a experimentar con los terroirs, las añadas y últimamente hasta con los propios blends de la bodega, como el Maldito que fusiona tres añadas del Colosso, su predecesor en la gama.

El Blend de Malbecs, uno de los vinos que se ganaron un lugar entre los consumidores más exigentes de nuestro país y del extranjero por su calidad y su originalidad surgió en 2010 “cuando empezamos a trabajar con Paul Hobbs, nuestro enólogo consultor y él me recomendó que comenzara a ver viñedos de malbec pero también de cabernet franc, de petit verdot y tannat para hacer blends. Sin embargo, cuando hice el barrido de todos los viñedos que pude en el Valle de Uco y en Luján de Cuyo me encontré con malbec muy distintos que me encantaron por igual y me di cuenta que todos tenían cosas buenas para aportar”. Posteriormente la bodega decidió realizar una presentación especial en cajas de seis botellas con cada malbec de los diferentes terroirs mendocinos por separado y el blend de ese año y del anterior, en una suerte de deconstrucción de su propia obra.

La versión 2011, el “segundo hijo de la bodega” se compone de “un malbec de Chacras de Coria que aporta elegancia y sedosidad; un malbec de Tupungato que es como la columna vertebral con su carga tánica; un malbec robusto y carnoso de la zona de Las Compuertas, en la parte alta de Luján de Cuyo; y un malbec de La Consulta que le da toda la tipicidad varietal con aromas a lilas, violetas y casis”.

Un vino singular

Durante los años que lleva en el proyecto Carola Tizio aceptó el desafío de la familia Vicentin y se abocó a dar forma a un blanc de malbecs que rescata los tradicionales “blancos escurridos” que solían hacerse en Mendoza. Un proceso arduo que relató con lujo de detalles y dio como resultado un vino único y singular que no tiene referencias en la vitivinicultura argentina actual. “Empezamos a hacerlo en 2012 con apenas 5 mil litros de producción.  Queríamos hacer algo distinto pero no teníamos vinos similares con los cuales compararlo y tuvimos que resolver cuestiones como el punto de madurez de las uvas hasta la fermentación en frío”, explicó la enóloga. La fermentación en frío era de suma importancia, ya que permitió conservar las características aromáticas de la variedad, aunque el proceso se extendió por cuarenta días. Cuando se consumió todo el azúcar se lo almacenó en barricas de roble americano donde se produjo una segunda fermentación maloláctica que le dio una textura más untuosa. “Lo comenzamos a probar y nos dimos cuenta que tenía un color que nos atraía, además de aromas a jazmín pasado, a melocotón, durazno blanco y vainilla, pero con 15 grados de alcohol, dado que tuvo la misma madurez  que el resto de los malbec”, detalló.

Según la enóloga, el Blanc de Malbecs es un vino “que se puede añejar, grasoso en boca y con una buena longitud. Si no se ve su color es probable que se lo confunda con un tinto”. A la hora de los maridajes, “acompaña muy bien las comidas grasosas como mollejas y pates. También a los quesos porque tiene una linda nariz pero su fuerte es el cuerpo”.

 

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