Estilo de vida

Brindar con estilo

Las propuestas para alzar las copas en las fiestas de fin de año se renuevan y en materia de vinos espumosos la tendencia marcha en dirección a la frescura y sequedad, aunque también sobresale el gusto por la complejidad que aportan los millesimé.

Elaborados por el enólogo italiano Giuseppe Franceschini, los Eclat reflejan la nueva tendencia en materia de espumosos.

La industria champañera argentina vive un momento de transformaciones. Tras la expansión que siguió a la política de incentivos que se implementó sin interrupciones desde 2005, las bodegas se esfuerzan por ofrecer productos de calidad internacional pero adaptados a un gusto argentino en constante evolución que parece inclinarse por la sequedad y frescura. Como es habitual, cada fin de año la oferta de vinos espumosos se multiplica. Los tradicionales brindis navideños y de Año Nuevo les dan aire a un sector que se esfuerza por producir, superarse y mantenerse competitivo en una de las economías más volátiles e inciertas del mundo. Sin embargo, a mediano plazo la idea es que el vino espumoso sea mucho más que un producto estacional y se incorpore definitivamente a los hábitos gastronómicos de los argentinos.

Dentro de este nuevo contexto, el tradicional brindis de las fiestas de fin de año tiene múltiples opciones que combinan estilos diferentes -desde el tradicional francés, a los que provienen de Italia y a los que nacieron en el Nuevo Mundo- y tal vez lo más importante, relaciones entre precio y calidad muy variadas. Cualquier selección es subjetiva y esta que ofrecemos se basa en los espumantes que se encuentran disponibles en las principales vinotecas de la zona de Rosario.

Furor por el Millesimé

Cruzat presentó este año su Millesimé.

Los franceses denominan “millesimé” a una añada extraordinaria que sirvió para elaborar vinos espumosos de gran potencial de guarda y que no debieron ser mezclados con productos de otras vendimias para mejorar su calidad. Para ser considerados como tales, según la rígida normativa gala, además deben pasar un mínimo de tres años en botella. Desde que Rosell Boher presentó el suyo, en Argentina los millesimé comenzaron a aparecer y hoy hay varias propuestas disponibles en el mercado, como el novedoso Cruzat Millesimé y la línea Soigne de Cicchitti, la bodega situada en Guaymallén, un terruño que se está abriendo paso en materia de vinos espumosos. En todos los casos se trata de vinos complejos y de precio elevado, razón por la cual su adquisición debería ser pensada en función del gusto de los invitados y comensales.

Amplitud de opciones

En Lo de Granado, vinoteca que acaba de abrir su quinto local en la localidad de Funes, una de las estrella es Eclat, el espumante que el enólogo italiano Giuseppe Franceschini elabora para la bodega Caelum, junto a La Maison Penet, de Francia, en Agrelo, provincia de Mendoza. La línea está compuesta por el Eclat Extra Brut ($310), un blend de Chardonnay y Pinot Noir muy fresco y frutado -a pesar de los 36 meses que pasó en contacto con lías-, ideal para acompañar comidas y también brindar y por el Eclat Extra Brut Reserva ($490), chardonnay ciento por ciento con 48 meses de contacto con lías, mucho más complejo y solemne.

Claro que también hay otras opciones como el Vicentin Malbec Rosé y el Vicentin Dorado ($210), este último un blend de Chardonnay y Pinot Noir, ambos elaborados con el asesoramiento de un experto como Pepe Reginato e ideales para acompañar la mesa navideña y el brindis. Otro de los que vienen ganando terreno es el Alma Negra Brut Nature ($396), de Ernesto Catena Vineyards, un espumante elaborado con uvas chardonnay y método champenoise, adecuado para maridar frutos de mar y carnes blancas.

En Vinoteca Campos, una referencia en toda la zona de San Lorenzo, la oferta es muy amplia e incluye espumantes exitosos a precios de oferta, el Salentein Brut Rose ($130); el Nieto Senetiner Grand Cuvee Brut Nature ($185); el Gauchezco Extra Brut Pinot Noir ($130); el Trivento Brut Nature ($110); el Trapiche Extra Brut ($69) y el Navarro Correas Nature ($83).

Claro que en la vinoteca también tiene productos más complejos y también caros como el Rosell Boher Millesimé, el Cadus, marca que acaba de desprenderse de Nieto Senetiner por decisión de su propietaria, Molinos del Río de la Plata; el Norton Cosecha Especial Vintage y otros de origen francés como el Cristal, La Gran Dame de Veuve Cliquot y el Krug. También españoles como el Jaume Codorniú e italianos como el Prosecco Bottega Gold.

Otra vinoteca que se pliega a las ofertas probablemente debido al perfil juvenil de sus clientes es Canaima. El local  de calle Mendoza que acaba de inaugurar una terraza con wine bar, ofrece buenas oportunidades en vinos espumosos elaborados por bodegas boutiques como el ya famoso Chin Chin de CarinaE, del cual se pueden adquirir seis botellas al precio de cinco. Se trata de un vino espumoso creado por los franceses Brigitte y Philippe Subra justamente para celebrar. Elaborado mediante el método Charmat Lungo con uvas chardonnay y pinot noir, combina notas de frutas blancas y florales y posee una agradable acidez.

 

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