Cultura y Vinos

Bodegas que se animan con la craft beer

Además de ajustar sus productos a un paladar diferente que valora la frescura y la identidad y de renovar su imagen, algunas bodegas argentinas como Giménez Riili apuntan a un mercado que no para de crecer como el de la cerveza artesanal.

El brewmaster Alberto Sorbi cocina frente a los turistas.

Por Fernando Garello – El fenómeno es relativamente nuevo en nuestro país pero en el mundo lleva décadas y no deja de afianzarse. La ola craft beer surgió en la década del 70, es decir, hace más de cuarenta años, en la costa oeste de los Estados Unidos y replanteó desde entonces la forma en que se consume la bebida. Lo más interesante de todo, es que pudo convivir con el monstruoso negocio de la cerveza industrial a nivel mundial que en todos estos años no dejó de expandirse y, al mismo tiempo, de concentrarse. ¿Podrá convivir ahora con el sacrificado negocio de las bodegas argentinas pequeñas y medianas? Algunas de ellas, con un bien merecido renombre, parecen creer que si. Por ejemplo, Giménez Riili, la icónica bodega del Valle de Uco, acaba de incorporar la elaboración de cerveza artesanal a su oferta de productos, aprovechando las ventajas que juegan a su favor: su cuidada calidad e imagen y la fuerza natural que tiene un lugar como el Valle de Uco que puede competir tranquilamente en pureza con la misma Patagonia.

Para llevar adelante la tarea la familia Giménez Riili convocó al joven brewmaster y enólogo Alberto Sorbi, quien trabajó para bodegas como Nieto Senetiner y Chandon y cuenta con experiencia acumulada en la elaboración de cervezas en la provincia de Neuquén, donde vivió durante dos años y medio, tiempo en el cual también se desempeñó en la Bodega del Fin del Mundo. “La idea en Giménez Riili es que la cerveza artesanal no compita con el vino, sino que más bien sea su complemento”, afirma a modo de presentación y explica que es una bebida que se ajusta a sus propios horarios y ocasiones de consumo.

En la posada que la bodega tiene en el complejo The Vines, en el corazón del Valle de Uco, esa presunción se viene haciendo realidad desde hace varios meses, ya que no son pocos los huéspedes que prefieren acompañar la picada de la tarde con una pinta en lugar de una copa de vino, aun cuando muchos de ellos son turistas argentinos o extranjeros que visitan el valle con la intención de conocer y disfrutar de sus vinos de renombre internacional.

Volver al terruño

Hace poco más de seis meses, Sorbi no planeaba dejar la Patagonia. Motivos familiares hicieron que optara por volver a Mendoza y se radicara en el Valle de Uco, donde comenzó a tomar forma la idea de volver a elaborar cerveza artesanal. Como es usual, empezó cocinando en su propia casa, “siguiendo las buenas prácticas y utilizando acero inoxidable”, como él mismo dice, y después se sumó a la bodega de la familia Giménez Riili.

“Charlando con Federico surgió el tema y le hice probar mis cervezas en algunos

Giménez Riili elabora una de las primeras cervezas artesanales del Valle de Uco.

asados. A él le gustaron y se decidió a probar elaborarlas en la bodega y ofrecerlas en la posada”, recuerda y reconoce que si bien no son los primeros “todavía hay muy pocas bodegas que elaboran cerveza artesanal. La idea es aprovechar el agua del Valle de Uco que es muy pura, ya que proviene de la cordillera de los Andes”.

El proyecto a punta a elaborar cervezas fuera de lo común y con el sello distintivo del Valle de Uco. “Buscamos estilos no tan comunes como la dorada pampeana y para eso utilizamos distintas maltas y lúpulos provenientes de la Patagonia. Por ejemplo una rubia tipo belga, con algo más de amargor”, relata.

Al igual que el vino, la elaboración de la cerveza artesanal constituye un espectáculo en sí mismo, por eso decidieron “cocinar en vivo frente a los turistas que nos visitan y se prenden bastante, en especial los brasileños, a quienes les gusta mucho la cerveza artesanal”.

La idea incluso es que en un futuro no muy lejano los visitantes puedan participar de catas de cervezas artesanales que se elaboran en la bodega, de la misma forma en que hoy degustan los vinos de Giménez Riili. La remanida frase que asegura que el cliente tiene la razón aquí se aplica a la perfección porque “si bien es cierto que son dos mercados paralelos, la gente está dispuesta a juntarlos. No buscamos separar la cerveza y el vino, sino juntarlos. Para nosotros son dos industrias que pueden ayudar a crecer tanto a la empresa como a la región”.

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