Cultura y Vinos

Bassin, experimentación a costos razonables

El enólogo de Estrella de los Andes presentó Bonnie and Clyde, la nueva línea de la bodega de Perdriel que incluye vinos experimentales como un blend de blancas y tintas y un vino naranja a precios accesibles.

Pablo Bassin presentó vía streamming los nuevos vinos de Estrella de los Andes.

Por Fernando Garello – Pablo Bassin pone su sello personal a los vinos de Estrella de los Andes. En apenas nueve meses, amplió la línea entry level con tres varietales provenientes de Lavalle (Sangiovese, Tempranillo y Bonarda) y presentó una línea experimental que está inspirada en la leyenda de Bonnie and Clyde e incluye un blend de blancas, otro de tintas, un moscatel dulce natural y un vino naranja. “Se trata de una línea limitada y por lo tanto hemos hecho entre 3 mil y 4 mil litros de cada etiqueta”, afirmó durante la presentación que hizo el viernes pasado vía streamming en la vinoteca Lo de Granado de Rosario.

Los vinos más sorprendentes resultaron el blend de blancas y, como era previsible, el vino naranja, el primero que elabora en toda su carrera. Con respecto al primero, explicó que se basa en un “Chardonnay que hiperoxidamos durante el desborre previo. También hicimos un Semillón y un Moscatel, tras lo cual elaboramos el corte”.

Con respecto a la hiperoxidación, destacó que “el Chardonnay es una de las variedades que me permite utilizar esa forma de elaboración. Lo que busco es precisamente oxidar todo el sustrato oxidable del mosto, lo que me permite llegar a la botella con un vino mucho más estable con respecto a cualquier pico de oxidación que se pueda dar allí. Además tiene otra ventaja, ya que permite acomplejar los aromas y sabores. Si se fijan en nariz pueden percibir notas de madera y en realidad se trata de un vino que no tiene nada de madera. Es la hiperoxidación del Chardonnay la que da esos descriptores de madera y de frutos secos. Finalmente, el Semillón y el Moscatel amplían el abanico de aromas. En boca es un vino fresco, fácil de tomar e ideal para el verano”.

En cuanto al vino naranja, Bassin contó que venía con la idea de elaborarlo desde la bodega donde se desempeñó anteriormente y le pidió a Diego Mohr, propietario de Estrella de los Andes, sacrificar unos 2 mil kilos de moscatel para hacerlo. “Yo nunca había hecho un vino naranja y quería sacarme las ganas. Al final entraron a la bodega 12 mil kilos de moscatel, así que decidimos empezar a vinificarlo en un tanque gigante. Menos mal que salió bien porque si no hubiera sido un desperdicio de fruta importante”, bromeó.

Además señaló que “como todos saben, el vino naranja se hace con uvas blancas, en este caso Moscatel de Alejandría, que se elabora como un tinto, es decir, con los hollejos, remontajes abiertos y delestages. El color no proviene de ningún antosiano porque no los hay en la uva blanca, sino de la pequeña oxidación que sufre. Lo más difícil es precisamente que durante la fermentación se produce mucho anhídrido carbónico y por lo tanto no se logra una buena oxidación del vino. Yo le hacía cuatro remontajes abiertos diarios y continuaba de color blanco. Recién cuando estaba terminando la fermentación comenzó a adquirir la tonalidad naranja que buscábamos. Luego seguí remontándolo hasta llegar al color que deseaba”.

Finalmente comentó que guardaron siete barricas del vino naranja para observar cómo evoluciona y utilizarlo en futuras experimentaciones.

La nueva línea que se vende a aproximadamente 250 pesos por botella se completa con un singular blend de tintas que tiene un Malbec como base, una cofermentación de Cabernet Sauvignon y Bonarda -que hace las veces de columna vertebral- y un toque final de Tempranillo y Sangiovese. “La cofermentación nos permitió juntar antosianos y taninos para lograr un buen cuerpo. Finalmente el Sangiovese aportó la fruta que tiene este corte”, explicó el enólogo durante la presentación. Por último está el Moscatel dulce natural que contiene un nivel muy bajo de azúcar y se destaca por una nariz tan sutil como fresca.

A modo de remate, el enólogo subrayó que “la idea de toda la nueva línea es jugar con la mezcla de varietales, aunque ajustándose a un perfil de vinos fáciles de beber y también accesibles”.

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